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SUPLEMENTOS NATURALES PARA EL ACNÉ EN HIVITAL

El acné no se limita a la adolescencia. Puede mantenerse en la edad adulta o regresar en momentos concretos. Por ejemplo, antes de la menstruación, en épocas de estrés o después de un cambio hormonal.

Hay diferentes factores que provocan acné: una producción elevada de sebo, la obstrucción de los poros, el crecimiento de determinadas bacterias o una respuesta inflamatoria de la piel. Por eso, centrarse únicamente en secar los granos visibles no siempre ofrece el resultado esperado.

Los suplementos naturales para el acné permiten abordar el cuidado de la piel desde la nutrición. En Hivital encontrarás productos para los distintos tipos de acné: Zinc, Vitamina E y Probióticos, entre otros.

Zinc para el acné: el ingrediente con más respaldo

El Zinc es uno de los nutrientes que más interés ha despertado en relación con el acné. No resulta extraño: participa en la división celular, contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario y ayuda a mantener la piel en condiciones normales.

También protege las células frente al daño oxidativo. Esta función es relevante porque las pieles con tendencia acneica están expuestas a procesos que pueden alterar el equilibrio del sebo y aumentar la sensibilidad alrededor de las lesiones.

El Zinc para el acné se ha estudiado tanto por vía oral como en productos de aplicación tópica y los resultados que da cada opción son diferentes. En una crema o un gel, el Zinc actúa solamente sobre la zona donde se aplica. Cuando se toma por vía oral, se absorbe en el intestino y se incorpora al metabolismo general.

Otros suplementos naturales para el acné

El acné no tiene el mismo origen en todas las personas. En algunos casos predomina el exceso de sebo. En otros, los brotes aparecen en determinados momentos del ciclo menstrual o coinciden con problemas digestivos, estrés o cambios en la rutina.

Este origen diverso explica por qué los suplementos para el acné pueden plantearse desde distintos ámbitos. Unos aportan nutrientes para la piel, otros se centran en el equilibrio antioxidante y algunos se utilizan para complementar la microbiota intestinal.

Omega 3

El Omega 3 incluye ácidos grasos como EPA y DHA, presentes principalmente en el pescado azul. Estos ácidos grasos forman parte de las membranas celulares e intervienen en diferentes procesos del organismo.

Especialmente, su interés en las pieles con tendencia acneica se relaciona con el equilibrio de la respuesta inflamatoria. Pero hay que tener en cuenta que no actúa directamente sobre el grano ni ofrece el mismo efecto que un producto tópico.

N-Acetil L-Cisteína

La N-Acetil L-Cisteína, también conocida como NAC, es una forma estable de Cisteína. La Cisteína es un aminoácido que el organismo utiliza para formar Glutatión, uno de sus principales antioxidantes internos.

Por este motivo, el NAC se relaciona principalmente con el equilibrio antioxidante. También puede combinarse con nutrientes como el Zinc, la Vitamina E o el Selenio, siempre revisando la composición completa de la rutina.

Vitamina D3

La Vitamina D contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario y participa en el proceso de división celular.

Aunque puede obtenerse a través de algunos alimentos, la principal fuente para el organismo es su producción en la piel a partir de la exposición solar. Los niveles bajos son relativamente frecuentes, pero no pueden identificarse únicamente observando el estado de la piel.

Si se sospecha una carencia, lo adecuado es comprobarla antes de empezar a tomar Vitamina D3. La cantidad necesaria depende de los niveles previos y de las circunstancias personales.

Selenio

El Selenio es un mineral que el organismo necesita en pequeñas cantidades. Contribuye a proteger las células frente al daño oxidativo y al funcionamiento normal del sistema inmunitario.

En las pieles con tendencia acneica, se utiliza como parte del apoyo antioxidante, pero no actúa directamente sobre el exceso de sebo o la obstrucción de los poros.

Vitamina E

La Vitamina E es un nutriente liposoluble que ayuda a proteger las células frente al daño oxidativo.

Su relación con las pieles grasas se centra en la protección de los componentes grasos de las células y del sebo frente a la oxidación. No debe confundirse esta función con la capacidad de reducir directamente su producción.

Probióticos

La piel y el intestino pueden parecer órganos independientes, pero ambos forman parte de un mismo organismo. La microbiota intestinal participa en la digestión y en el metabolismo de distintas sustancias, y está relacionada con el sistema inmunitario.

Esta conexión ha dado lugar al concepto de eje intestino-piel. Su estudio intenta comprender cómo los cambios en la microbiota pueden relacionarse con el estado cutáneo.

Myo-Inositol

El Myo-Inositol puede resultar de interés cuando los brotes presentan un patrón claramente hormonal, especialmente si aparecen en la zona de la mandíbula y coinciden con ciclos menstruales irregulares.

También se utiliza en rutinas relacionadas con el Síndrome de Ovario Poliquístico. Sin embargo, la presencia de acné no es suficiente para concluir que existe este síndrome.

Si los brotes se acompañan de menstruaciones irregulares, crecimiento excesivo de vello, caída del cabello o dificultad para controlar el peso, conviene consultar con ginecología o endocrinología.

El Myo-Inositol puede formar parte del enfoque recomendado por un profesional, pero no debería utilizarse para autodiagnosticar ni abordar por cuenta propia un posible desequilibrio hormonal.

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