En el ámbito de la biología y la bioquímica metabólica existen procesos fundamentales que sostienen…
¿Qué es la Fibromialgia?
La Fibromialgia es un trastorno complejo que se manifiesta principalmente a través del dolor musculoesquelético generalizado, acompañado de fatiga persistente y dificultades relacionadas con el sueño, la memoria y el estado de ánimo.
Este síndrome afecta a la forma en que el cerebro y la médula espinal procesan las señales de dolor y no dolor, lo que resulta en una amplificación de las sensaciones dolorosas.
En España, la enfermedad afecta al 2,4% de la población general adulta, principalmente en la edad media de la vida, y su incidencia disminuye de manera lenta y progresiva a medida que se va incrementando la edad.
Los síntomas de la Fibromialgia a menudo tienen su inicio después de un evento desencadenante, como un traumatismo físico, una cirugía, una infección o un estrés psicológico significativo. Sin embargo, en otros casos, los síntomas pueden acumularse gradualmente con el tiempo sin una causa específica identificable.
Es importante destacar que las mujeres tienen una mayor predisposición a desarrollar esta enfermedad en comparación con los hombres.
Además del dolor generalizado, muchas personas que sufren de esta condición también experimentan dolores de cabeza tensionales, problemas con la articulación temporomandibular, síndrome de colon irritable y trastornos de ansiedad y depresión.
La Fibromialgia tiene un impacto significativo en la calidad de vida de quienes la padecen, ya que interfiere con las actividades diarias, el trabajo, las relaciones personales y la salud mental. El manejo de esta enfermedad suele requerir un enfoque multidisciplinario que incluya tratamientos farmacológicos, terapia física, terapia cognitivo-conductual y cambios en el estilo de vida para ayudar a controlar los síntomas y mejorar la funcionalidad general del paciente.
Clasificación de la Fibromialgia
La Fibromialgia se puede clasificar en varios tipos según su gravedad o intensidad, aunque esta variabilidad es individual y cada persona puede experimentar síntomas predominantes, ciclos de intensidad y duración variables.
La enfermedad puede variar desde formas leves, casi asintomáticas, hasta formas muy graves que pueden incapacitar al paciente.
Algunos investigadores han propuesto clasificar la enfermedad en subgrupos:
- Fibromialgia con sensibilidad extrema al dolor.
- Fibromialgia con síndrome depresivo asociado.
- Síndrome depresivo predominante con síntomas de Fibromialgia.
- Síndrome de Fibromialgia con predominio de somatización.
Causas de la Fibromialgia
No existe una causa única atribuible a la Fibromialgia, aunque diversas teorías han surgido para explicar su origen. Algunos estudios indican que los pacientes con esta condición presentan alteraciones en el sistema nociceptivo, que es el conjunto de estructuras del sistema nervioso que regula la percepción y respuesta al dolor.
Esto implica que el umbral para detectar estímulos dolorosos se reduce de manera generalizada, afectando a varios tejidos como músculos, piel, huesos, tendones y ligamentos, lo que resulta en un dolor difuso, espontáneo, y predominantemente en áreas centrales como la espalda, acompañado de dolor ante estímulos no dolorosos, especialmente al mover diferentes partes del cuerpo.
Los pacientes detectan los estímulos normales como el frío, calor o presión, pero el punto en el que estos estímulos causan dolor está disminuido. Además, se producen cambios a nivel cerebral, con un aumento en la activación de áreas de procesamiento del dolor tanto emocionales como sensoriales, junto con una disminución de neurotransmisores que normalmente actúan para reducir la sensación dolorosa, como la Noradrenalina y la Serotonina.
Se ha observado que el 70% de las fibras nerviosas tipo C, responsables de transmitir el estímulo doloroso desde los tejidos periféricos hasta la médula espinal, están lesionadas. Este factor es crucial para entender el dolor y otros síntomas sensoriales, así como los mecanismos subyacentes de la enfermedad.
Factores de riesgo
Los factores que predisponen a una mayor posibilidad de tener la enfermedad son:
- Sexo femenino.
- Antecedentes familiares.
- Experimentar dolor crónico o recurrente en una parte del cuerpo.
- Infecciones víricas o bacterianas.
Síntomas de la Fibromialgia
Además de dolor y agotamiento, la Fibromialgia también puede ocasionar uno o varios de los siguientes síntomas:
- Trastornos del sueño: A pesar de dormir las horas suficientes, pueden despertarse y sentirse todavía cansados.
- Anquilosamiento: Rigidez del cuerpo.
- Incremento de dolores de cabeza o faciales.
- Malestar abdominal: Trastornos digestivos, dolores abdominales, meteorismo, estreñimiento y diarrea.
- Problemas genitourinarios: Aumento en la frecuencia o de mayor urgencia para orinar, típicamente, sin una infección de la vejiga.
- Parestesia: Entumecimiento u hormigueo (por ejemplo, en las manos o en los pies).
- Sensibilidad a la temperatura.
- Problemas cutáneos: Síntomas molestos, como prurito, resequedad o manchas.
- Síntomas del tórax: Dolores del pecho o de las partes superiores del cuerpo.
- Desequilibrio: Problemas de vértigo y/o del equilibrio.
- Trastornos cognoscitivos: Dificultad para concentrarse, lentitud mental o pérdida de la memoria.
- Sensaciones en las piernas: Síndrome de las piernas inquietas (impulso incontrolable de mover las piernas, sobre todo cuando se está descansando o reposando).
- Sensibilidad ambiental: Hipersensibilidad a la luz, ruidos, olores y cambios del tiempo.
- Depresión y ansiedad.
De estos síntomas, los más habituales son:
- Dolor generalizado.
- Cansancio.
- Trastornos del sueño.
- Depresión y ansiedad.
Suplementos para tratar la Fibromialgia
Algunos suplementos que se han estudiado en relación con la Fibromialgia son:
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Vitamina D
Se ha observado que muchas personas con Fibromialgia tienen niveles bajos de Vitamina D. Se cree que la Vitamina D puede tener efectos antiinflamatorios y neuroprotectores, por lo que la suplementación con Vitamina D puede ayudar a reducir el dolor y mejorar otros síntomas en algunas personas.
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Magnesio
La deficiencia de Magnesio se ha asociado con la Fibromialgia. El Magnesio es necesario para el funcionamiento adecuado de los músculos y el sistema nervioso. La suplementación con Magnesio puede ayudar a reducir los síntomas de dolor y mejorar la calidad del sueño en algunas personas con Fibromialgia.
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Omega 3
Los ácidos grasos Omega 3, que se encuentran en el pescado azul y los suplementos de aceite de pescado, tienen propiedades antiinflamatorias y pueden ayudar a reducir la inflamación y el dolor en personas con Fibromialgia.
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Coenzima Q10
La Coenzima Q10 es un antioxidante que desempeña un papel en la producción de energía en las células. Algunos estudios han sugerido que la suplementación con Coenzima Q10 puede ayudar a reducir la fatiga y mejorar otros síntomas en personas con Fibromialgia.
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S-AdenosilMetionina (SAMe)
La SAMe es una sustancia natural que se encuentra en el organismo y que está involucrada en varios procesos bioquímicos, incluido el mantenimiento de la salud de las articulaciones y la producción de neurotransmisores. Algunos estudios indican que la suplementación con SAMe puede ayudar a aliviar el dolor y mejorar el estado de ánimo en personas con Fibromialgia.
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Melatonina
La Melatonina es una hormona que regula el ciclo sueño-vigilia. La suplementación con Melatonina puede ayudar a mejorar la calidad del sueño en personas con Fibromialgia, lo que a su vez puede ayudar a reducir otros síntomas como la fatiga y el dolor.
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5-Hidroxi Triptófano
El 5-HTP es un aminoácido precursor de la Serotonina, un neurotransmisor que aporta relajación y regula el sueño.
En un estudio sobre 50 pacientes con Fibromialgia primaria que recibieron al azar 100 mg de 5-HTP o placebo, tras 30 días de tratamiento todos los parámetros estudiados mejoraron significativamente (disminución de puntos hipersensibles, descenso en la intensidad del dolor, mejora de la rigidez muscular, del sueño, de la ansiedad, la fatiga) respecto al placebo.
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MSM
El MSM comporta azufre de alta penetración. El azufre es un elemento indispensable para la vida humana, su deficiencia provoca diversos trastornos en nuestro organismo.
El MSM es requerido por el organismo para el mantenimiento de tejidos conectivos saludables para una apropiada función enzimática y un correcto balance hormonal, conjuntamente con un adecuado funcionamiento del sistema inmune.
El MSM es analgésico ya que inhibe los impulsos dolorosos que circulan a lo largo de las fibras C (fibras que informan al sistema nervioso del dolor).
También reduce la inflamación gracias a que incrementan el cortisol y a su capacidad de reducir fibroblastos (células dañinas que se generan en el proceso de inflamación).
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Selenio
El Selenio es un mineral esencial que ayuda a proteger al organismo del daño causado por los radicales libres.
Algunos estudios han demostrado que los suplementos de Selenio pueden ayudar a mejorar los síntomas de la Fibromialgia. Por ejemplo, un estudio encontró que las personas con Fibromialgia que tomaron suplementos de Selenio durante 12 semanas experimentaron una reducción significativa en el dolor, la fatiga y la rigidez.
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Quercetina
La Quercetina tiene propiedades antioxidantes y antiinflamatorias que pueden ser beneficiosas en condiciones inflamatorias y de dolor crónico como en la Fibromialgia.
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Nutrición para tratar la Fibromialgia
La Fibromialgia es una enfermedad compleja que afecta a cada persona de manera diferente, por lo que no existe una dieta única que funcione para todos los afectados.
Sin embargo, algunos enfoques nutricionales pueden ayudar a aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida de las personas con Fibromialgia. Aquí hay algunas estrategias dietéticas que pueden ser útiles:
- Mantener una dieta equilibrada: Consumir una variedad de alimentos nutritivos es fundamental para proporcionar al organismo los nutrientes que necesita para funcionar correctamente. Una dieta equilibrada incluye frutas, verduras, granos enteros, proteínas magras y grasas saludables.
- Elegir alimentos antiinflamatorios: La inflamación crónica puede empeorar los síntomas de la Fibromialgia. Por lo tanto, se recomienda incluir alimentos con propiedades antiinflamatorias en la dieta, como frutas y verduras frescas, pescado rico en ácidos grasos Omega 3 (como el salmón, la caballa y las sardinas), nueces y semillas.
- Limitar los alimentos procesados y refinados: Los alimentos procesados, ricos en azúcares refinados, grasas saturadas y aditivos, pueden aumentar la inflamación y empeorar los síntomas de la Fibromialgia. Es importante limitar el consumo de alimentos como alimentos rápidos, refrescos azucarados, dulces y bocadillos procesados.
- Controlar la cafeína y el alcohol: Tanto la cafeína como el alcohol pueden afectar negativamente la calidad del sueño y aumentar la fatiga en las personas con Fibromialgia. Limitar el consumo de cafeína y alcohol, especialmente antes de acostarse, puede ayudar a mejorar la calidad del sueño y reducir la fatiga.
- Mantenerse hidratado: Beber suficiente agua es importante para mantener al organismo bien hidratado y puede ayudar a reducir los síntomas de la Fibromialgia, como la fatiga y los dolores de cabeza.
- Experimentar con la eliminación de ciertos alimentos: Algunas personas con Fibromialgia pueden ser sensibles a ciertos alimentos, como los lácteos, el gluten o los alimentos ricos en histaminas. Mantener un diario alimentario puede ayudar a identificar posibles desencadenantes de los síntomas, y eliminar estos alimentos de la dieta puede conducir a mejoras en los síntomas, en algunos casos.
Es fundamental recordar que cada persona es única y lo que funciona para una persona puede no funcionar para otra. Por lo tanto, es importante experimentar con diferentes enfoques dietéticos y observar cómo responden los síntomas de cada individuo. Además, siempre es recomendable consultar con un profesional de la salud, como un médico o un nutricionista, antes de realizar cambios importantes en la alimentación.
