En los últimos años, el uso de suplementos nutricionales ha experimentado un crecimiento notable. Vitaminas,…
¿Cómo fortalecer el sistema inmunitario?

Con la llegada del invierno y los descensos de las temperaturas, mantener el sistema inmune fuerte es imprescindible para evitar los típicos resfriados, fiebres, gripes, etc.
El sistema inmune, también llamado sistema inmunológico o inmunitario, está formado por un entramado complejo de órganos y células, encargados de proteger al organismo de las bacterias patógenas y sustancias tóxicas.
Nuestras defensas se debilitan a medida que envejecemos, o cuando nuestro organismo se contamina con sustancias tóxicas, medicamentos u otros productos como el tabaco y el alcohol.
Así mismo, una dieta inadecuada, los problemas vitales, la ansiedad, el estrés, la depresión o los trastornos del sueño también pueden dañar nuestro sistema inmune.
Al aumentar las defensas nos preparamos para que el cuerpo sea más resistente al contagio de enfermedades infecciosas, o bien, en caso de infección, que el cuerpo sea capaz de recuperarse rápidamente.
Hay cuatro pilares básicos para reforzar el sistema inmune garantizando la barrera de las defensas al máximo rendimiento:
- Nutrición: Procurar introducir alimentos de temporada en las comidas, manteniendo una nutrición sana, equilibrada y alejada de productos procesados.
- Complementos alimenticios: Es recomendable complementar la dieta con vitaminas y complementos que garanticen llegar a las dosis mínimas requeridas para reforzar y fortalecer el sistema inmune.
- Actividad física y ejercicio: Un buen nivel de actividad física diaria mantiene activo y ágil, así como un buen programa de entrenamiento hará que los sistemas se mantengan fuertes y sanos, además de mejorar los niveles de energía.
- Descanso e higiene del sueño: Es un punto fundamental y que se tiende a descuidar. Es importante intentar mantener un descanso nocturno de entre 6-8 horas, procurar ir a la misma hora a dormir, etc.
Alimentos para reforzar el sistema inmune
Las vitaminas y minerales son esenciales para que el sistema inmunitario sea eficiente. La combinación de diferentes tipos de vitaminas mejora la defensa inmunológica.
Por ello, frutas y verduras de la temporada de Otoño enriquecen los platos y las defensas: los frutos rojos del bosque y arándanos (por su alto poder antioxidante y ricos en vitaminas), brócoli, espinacas, frutas cítricas como la naranja, la mandarina o el kiwi.
Los cítricos, gracias a su alto contenido en vitamina C, estimulan la producción de glóbulos blancos, que son esenciales para luchar contra las infecciones: pomelos, mandarinas, granada, limón, kiwi, naranjas.
Alimentos naturales como el ajo, la jalea real o el polen de abeja también refuerzan nuestras defensas.
El ayuno para aumentar las defensas
Realizar ayuno intermitente, tiene como beneficio fortalecer tu sistema inmunitario. Lo cual ayuda a reforzar la primera línea de defensa del organismo.
Durante el ayuno, se activa un proceso denominado autofagia, un mecanismo que funciona como una especie de protector que protege y renueva las células. Gracias a la autofagia, el organismo tiene la oportunidad de limpiarse y regenerarse por sí mismo. Es decir, elimina las células dañadas, y se encarga de crear otras nuevas más sanas.
Gracias a la renovación celular que ofrece este proceso, se reduce el riesgo de envejecimiento celular, por lo cual, después del proceso de ayuno intermitente, las células rejuvenecen y recuperan el equilibrio fisiológico. Por ende, las células son más fuertes y resistentes, lo cual crea un efecto protector contra enfermedades, infecciones y muchas enfermedades. Esto quiere decir, que se crean nuevos glóbulos blancos, los cuales son capaces de defender y prevenir patógenos con mayor éxito gracias a la rutina de ayuno.
Por todo ello, uno de los beneficios principales del ayuno intermitente es mejorar el sistema inmunitario.
Vitaminas para fortalecer las defensas del organismo
Algunas vitaminas son esenciales para la formación de las defensas y su correcto funcionamiento.
A través de suplementos naturales podemos tomar estos componentes para potenciar el sistema inmunológico y prevenir enfermedades como resfriados, reducir sus síntomas o acortar el tiempo de la infección.
Algunas de las vitaminas esenciales para fortalecer el sistema inmune son:
Vitamina C
La propiedad de la Vitamina C para aumentar las defensas es una de las más populares, promocionada tanto en alimentos, como en suplementos y medicinas.
Esta propiedad de la Vitamina C se debe a que esta vitamina se encuentra en gran concentración en el interior de los Leucocitos, las células inmunitarias.
Se ha comprobado que la Vitamina C tiene múltiples beneficios para aumentar las defensas o mejorar la inmunidad, entre ellos:
- Aumenta la producción de Linfocitos (células defensivas).
- Estimula la Quimiotaxis, que es el desplazamiento de las células defensivas hacia el tejido que está siendo atacado por bacterias patógenas, algo así como la detección rápida del “enemigo” y la rapidez de actuación.
- Estimula la Fagocitosis, que es el proceso mediante el cual el sistema inmune secuestra microorganismos o sustancias nocivas del organismo.
- Incrementa la actividad de las células Natural Killer, los “asesinos” del sistema inmunitario. Luchan contra los agentes patógenos de forma muy activa. Sin los Natural Killers no podrían destruirse multitud de bacterias infecciosas.
- Regula el sistema inmune mediante los sistemas complemento, que son los encargados de amplificar la respuesta defensiva.
- Reduce los síntomas de la alergia, al tener efecto antihistamínico.
Vitaminas del grupo B
Entre el grupo de las Vitaminas B, la Piridoxina (B6), el Ácido Fólico (B9) y la Cobalamina (B12) son las especialmente recomendadas para aumentar la inmunidad.
Se encuentran en los cereales integrales como el trigo, la avena, la cebada; en los frutos secos como las avellanas, las almendras y las nueces; en verduras como la col, la coliflor, las espinacas, los rábanos, la endibia, la levadura de cerveza, etc.
Las vitaminas B6, B9 y B12 participan conjuntamente, entre otros, en la formación de proteínas relevantes para el sistema inmunitario y el ADN.
Una administración insuficiente de vitaminas del grupo B puede acarrear consecuencias muy negativas para el sistema inmunitario. Por ejemplo, la carencia de Vitamina B1 se ha asociado a un mayor riesgo de padecer infecciones parasitarias. En el caso de una deficiencia de Vitamina B6, se ha observado in vitro una merma de la inmunidad celular en personas sanas de edad avanzada. Este efecto adverso se consiguió retraer con una administración suficiente de Vitamina B6.
Vitamina D
La Vitamina D además de desempeñar un papel fundamental en la regulación del metabolismo del calcio y el fósforo, también ejerce una función decisiva en la defensa inmunitaria.
Si los niveles de Vitamina D en el organismo son bajos, las células asesinas del sistema inmunitario, las células T, no pueden activarse, por lo que no pueden luchar contra los agentes patógenos que se encuentran en el organismo. Sólo cuando pasan de ser células normales del sistema inmunitario a convertirse en células asesinas son capaces de eliminar a los invasores.
Por lo tanto, la carencia de Vitamina D está asociada a un mayor riesgo de padecer infecciones del aparato respiratorio superior. Resultados de investigaciones aportan indicios de que una administración adecuada de Vitamina D puede reducir el riesgo de infección. Por ejemplo, un estudio japonés de reciente publicación realizado con escolares mostraba que un aumento del aporte de Vitamina D durante los meses de diciembre a marzo había protegido contra la gripe al 40 por ciento de los participantes.
Vitamina A
La Vitamina A juega un papel importante en muchas funciones del organismo. Es sobre todo necesaria para la reparación de los tejidos del cuerpo, para mantener la piel y las mucosas en buen estado de salud y para crear y cuidar de los huesos, pelo, uñas y dientes. Nuestros ojos también la necesitan para una visión correcta.
Pero la Vitamina A también es muy necesaria para mejorar el sistema inmune, previniendo muchas enfermedades microbianas. Entre los beneficios de la vitamina A para las defensas se encuentran:
- Incrementa la producción de células defensivas, como los linfocitos B y la proliferación de los macrófagos y los granulocitos.
- Mejora la Quimiotaxis de los Neutrófilos, que es la capacidad para movilizarse hacia el centro de la infección.
- Aumenta la respuesta inmunitaria de los Linfocitos T, que son las células inmunitarias encargadas de luchar contra las infecciones.
Los alimentos ricos en Vitamina A son los que contienen muchos Carotenoides, que son los vegetales de color verde y naranja: espinacas, brócoli, zanahorias, calabaza, mango, boniatos, etc.
Fitoterapia para aumentar la inmunidad
Además de la alimentación, el uso de una fitoterapia adecuada con plantas medicinales que aumenten la inmunidad nos ayudará a fortalecer nuestras defensas.
Entre las principales plantas para fortalecer el sistema inmune tenemos:
Equinácea Purpurea
La principal virtud de la Equinácea radica en sus propiedades antimicrobianas que la configuran como una alternativa a los antibióticos químicos.
La Equinácea actúa a través de un mecanismo de acción inmunoestimulante, que potencia las defensas del organismo y le ayuda a combatir virus y bacterias. Por este motivo, se puede utilizar de forma preventiva o cuando aparecen los primeros síntomas de la enfermedad.
Los expertos señalan la importancia de iniciar el tratamiento nada más comenzar a sufrir los síntomas característicos de constipados y gripe. Cuando se ataca la gripe en los primeros días, nada más notar los primeros síntomas, la Equinácea aporta un gran beneficio ya que los acorta.
Sin embargo no es recomendable tomar la Equinácea durante largos períodos, precisamente por su acción inmunoestimulante. Esta es útil cuando nuestro sistema inmune se encuentra debilitado porque acabamos de pasar alguna enfermedad o, como hemos comentado, durante los primeros síntomas de una gripe o resfriado para estimular nuestro sistema inmune y aumentar las defensas. Pero no debemos sobre-estimularlo. Por ello, se recomiendan tratamientos de unas 3-4 semanas.
Reishi
Desde hace más de 2000 años, el Reishi, o Ganoderma Lucidum, es un hongo muy utilizado en Japón, Corea y China para reforzar el sistema inmunitario.
Gracias a su riqueza en sustancias bioactivas (triterpenos, polisacáridos, nucleótidos, esteroles, etc.) el Reishi es recomendable para el tratamiento de múltiples enfermedades.
Uno de los beneficios más extendidos del Reishi para la salud es su efecto modulador del sistema inmunitario.
Actúa estimulando la actividad de las células NK (Natural Killer), más conocidas como asesinas naturales, las cuales se encargan de combatir las infecciones y mantener a raya a las células cancerosas, a la vez que favorece la producción de Linfocitos, un tipo de célula que actúa como anticuerpo.
Así lo demostró un estudio realizado en la Peking University Health Science Center en el que se desveló el efecto inmunomodulador del Reishi, gracias a su alto contenido en polisacáridos.
Uña de gato
La Uña de Gato tiene grandes virtudes para aumentar las defensas. El mayor responsable es el alcaloide isopteropodina. Lo que hacen estos alcaloides es estimular la capacidad que tienen los glóbulos blancos en destruir los microorganismos o elementos extraños de la sangre.
